Buenos días. Bienvenidos al segundo artículo de colaboración de D. Ángel Mateo, experto hipnólogo que vive y trabaja en Valencia. Esperamos que lo disfrutéis.
Fundamentos
de la intervención para psicosomatismos
Empezaremos comentando qué es y cómo
funciona un psicosomatismo para comprender mejor el funcionamiento posterior
de la intervención correspondiente.
Se dice que una persona está somatizando cuando se
le manifiestan molestias, dolores y disfunciones diversas en todo el cuerpo sin
que haya causa orgánica alguna que las origine, aspecto que viene determinado
por el examen correspondiente del médico, utilizando todos los enfoques
aconsejables y determinando que falta el origen concreto.
imagen: publi.webs.com |
Es decir, que la mente se va cargando de problemas de diversa índole mediante experiencias emocionales dañinas muy diferentes y poco a poco van apareciendo problemas que la persona no acierta a valorar ni comprender.
La lista de enfermedades psicosomáticas es
interminable. Las más clásicas y conocidas son las migrañas, cefaleas, el colon
irritable, las úlceras que se cierran y recidivan, y un sinfín de problemas,
calculándose que alrededor del 75 % de enfermedades no víricas ni genéticas son
psicosomáticas, al menos en su origen remoto.
La medicina ha demostrado que después de un estado
prolongado e intenso de estrés es fácil que aparezca una enfermedad hepática.
Igualmente hay situaciones que van a desembocar en una úlcera péptica, que se
logra cerrar con la medicina actual pero que se vuelve a abrir una y otra vez,
evidenciando con esta repetición el origen mental de la úlcera. Las alergias
suelen también tener un componente psicosomático importante.
imagen: estres.comocombatir.com |
Origen psicosomático tiene igualmente la fibromialgia,
que se ha extraído del cajón de los psicosomatismos para ubicarla en el de
enfermedades reumáticas, por la simple razón de que los nocioceptores -proprioceptores
que están en el músculo y que son terminaciones nerviosas musculares- al aumentar de tamaño en una resonancia magnética
se observa que están inflamados.
La medicina convencional conoce bien el psicosomatismo pero solo lo puede tratar con fármacos, cuando en realidad se trata de un proceso de deterioro mental, emocional, mantenido e intensificado a lo largo del tiempo que desemboca en este tipo de disfunciones tan fuertes, dolorosas y persistentes al no disponer de nada que las calme o elimine.
Solo es posible eliminarlos o, al menos,
reducirlos sensiblemente mediante la aplicación de terapia adecuada al caso
concreto, y mejor que nada por su efectividad y rapidez, en hipnosis.
Enunciábamos esto en el artículo anterior.
Este tipo de intervención nos permite diseñar un
ejercicio que procura intensificar la producción de acetilcolina y la de
serotonina. Estos dos neurotransmisores posibilitan que sea
bloqueada lo que se denomina “sustancia P”, autora, generadora y elemento base
para la producción del dolor, y en especial del dolor muscular.
Todo el diseño del ejercicio de hipnosis
procura que los neurotransmisores
implicados comiencen a funcionar de forma más adecuada según el organismo va
demandando, incluyendo el bloqueo mencionado como respuesta final y colofón del
ejercicio.
En porcentajes muy altos con cinco sesiones suele verse eliminado ese dolor tan inhabilitador y molesto, totalmente o en su mayor parte en los casos más duros. En todos ellos la mejoría es tan patente que sobran comentarios.
Los porcentajes de éxito están muy por encima del
80% de casos, y cuando el médico colabora prescindiendo de los fármacos inservibles de
forma paulatina, el porcentaje de mejoría aumenta claramente.
Creo haber dejado ver que lo que se trata
realmente no es el dolor o el problema de hoy, sino el origen remoto, cerrando
los problemas emocionales que aún perduran a través de los años y que están
posibilitando el psicosomatismo de hoy.
Se hace preciso aclarar que la hipocondría no es
un psicosomatismo sino que es un proceso de tipo obsesivo, con dosis muy
fuertes de inseguridad, cuyo resultado es el miedo irracional a padecer
cualquier enfermedad que se mencione. Por lo tanto el tratamiento es diferente.
El protocolo a seguir es el mismo en todos los
casos, variando solamente las características personales que han originado el
proceso y que son distintas de unos a otros.
Esta es una constatación de las posibilidades que la hipnosis ofrece en la resolución de la fibromialgia y las enfermedades psicosomáticas, cada vez más frecuentes. La hipnosis es eficaz y resolutiva frente a ellas mientras que la medicina convencional no se acerca de forma adecuada a estos síntomas que se manifiestan en nuestro organismo.
Ángel Mateo
Ángel Mateo
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