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martes, 19 de febrero de 2013

Feng Shui Astrológico en Sevilla





Nos alegra saber que Jesús García López de la Osa está cada vez más en activo. Es un excelente profesional y una persona de nuestra más absoluta confianza. Sabe acompañar y orientar desde el respeto, yendo mucho más allá de la mirada superficial. Puede, realmente, ayudarte a “ver” partes de tu ser que andan escondidas o desmayadas y necesitan salir a la calle para bailar la Vida y celebrarla. El 16 de marzo impartirá, junto con Federico Santurino Durán, un Taller de Feng Shui Personal y Astrológico. 


   

Jesús ha colaborado con Buenasterapias redactando varios artículos sobre Feng-Shui. Aquí os dejamos los enlaces:




lunes, 1 de octubre de 2012

Feng shui caminando por Sevilla

Del griego "apotrepô", desviar. Son aquellos elementos supuestamente dotados de capacidad para desviar influencias "malignas". Surgen en todas las culturas y épocas bajo diversas formas y apariencias. 

En Sevilla he descubierto, por ahora, tres caretas con forma de genios que, situados en esquinas, parecen desviar las malas influencias, al estilo del feng shui chino. La de la imagen está en la calle Imperial, reforzada por el aviso "Excepto residentes" y hay dos primos suyos en Harinas con Jimios.






(Escrito por Jesús García López de la Osa, experto en Feng-Shui, colaborador de Buenasterapias)

lunes, 9 de julio de 2012

Particular Feng Shui de Sevilla


Jesús García López de la Osa, experto en Feng Shui, nos ayuda a entender por qué Sevilla es como es según la sabiduría del Feng Shui. Quizá podamos ahora tener más herramientas para comprender cómo se comporta energéticamente nuestra ciudad y cómo nos influye a los sevillanos y residentes estas características energéticas que nos acompañan mañana, tarde y noche… 

Jesús en la Vega de Carmona

Hace un rato me vino a la memoria un comentario de un personaje en una peli de Amenábar; aquella en la que aparecían nazarenos pistoleros por el barrio de Santa Cruz. Quizás los que leáis esto recordéis el nombre del film en cuestión. Bien, pues ese actor decía algo así como: “¿Qué puede esperarse de una ciudad que en su plano coloca el norte a la izquierda?”.

La observación tiene su cosa, pues efectivamente, Sevilla “perdió su norte” casi antes de ser fundada. Y esto es una cuestión de feng shui básico, también llamado feng shui de la forma o de los cinco animales.

Dicen los historiadores que el origen de esta ciudad nuestra fueron primitivas construcciones sobre palos (palafitos) y que de ahí deriva su nombre latino: Híspalis, de “Hispal” (ciudad sobre palos). Esta teoría no se ha demostrado pero como hipótesis es sugerente.

En cualquier caso sí que está claro que en tiempos geológicos no muy lejanos, esta tierra fue un lago o mar interior, ya descrito por los romanos como Lago Ligustino, que entraba por la zona de Cádiz y se extendía por las actuales marismas hasta Coria del Río.

El investigador Ribero Meneses sostiene la particular teoría de que la Giralda (su antecedente pre-almohade, claro) fue un faro en el medio de ese mar interior.

En la zona verde se aprecia el Lago Ligustino. Imagen: elcristo.es

Este primer dato ya nos habla de que el lugar escogido como asentamiento no gozaba de características geológicas muy estables ni saludables. Recordemos las plagas de mosquitos que en verano inundan las zonas de marisma de las costas onubenses, por ejemplo.

El hecho de construir sobre arcillas con gran cantidad de agua en el subsuelo explica que, por ejemplo, en el centro de Sevilla hallemos tantas viviendas con corrientes de agua subterráneas. Aguas que pueden causar problemas de salud a sus moradores.

Y volviendo al film de Amenábar, Sevilla no goza de un entorno geológico que le aporte estabilidad y protección. Imaginad el plano de la ciudad con el norte arriba, es decir, la zona de San Lázaro. Lo explicaré siguiendo las teorías del feng shui clásico: en nuestras latitudes, lo ideal es asentarse en una zona al resguardo de los fríos vientos del norte y noreste. ¿Tiene Sevilla una sierra suficientemente próxima y alta que cumpla esta función? Obviamente, no.

Al sur lo ideal es gozar de una llanura amplia que expanda la visión. Puede ser también un mar o un río que abrace a la ciudad, como envolviéndola. Sevilla tiene algo de esto pero el Guadalquivir no corre en este sentido por estas tierras: lo hace de norte a sur.



En la zona este se recomienda una elevación del terreno menor que en el norte o bien arboledas con suficiente altura como para cumplir dicha función. Al este de Sevilla tenemos La Vega de Carmona y La Campiña…

Elevaciones del terreno poquitas, poquitas... foto: ojodigital.com

Finalmente, en el oeste debería haber una zona de lomas viejas con poca altura que protejan un poco de los vientos húmedos del oeste. ¿Y qué encontramos aquí? La falla del Aljarafe y el río Betis de los romanos.

Podríamos aventurar, como primera hipótesis, que es ese flujo del río por el lado oeste de la ciudad el que impide que en Sevilla permanezca nada. 

Históricamente es una ciudad que ha gozado de momentos de gran esplendor y que ha tenido muchas oportunidades pero todas acabaron desembocando en el Atlántico, allá por Sanlúcar. Recordemos que fue “puerto y puerta de Indias” en los siglos XVI y XVII y todo quedó en agua de borrajas. Sin ir muy lejos y ya en pleno siglo XX perdió dos grandes oportunidades en sendas exposiciones universales: las de 1929 y la de 1992… ¿será la maldición de las dos últimas cifras en capicúa? ¿O será que en esta tierra todo llega y todo pasa?

Creo que a nadie se le escapa el hecho de que asentar proyectos en Sevilla (especialmente si eres nativo) no es tarea fácil. Parece que aquí se cumple especialmente aquello de “no ser profeta en tu tierra”, sobre todo si perteneces a los perros verdes hispalenses. Que se lo cuenten a Cernuda, por poner un ejemplo…

Una amiga me sugirió una vez que –quizás- las torres de las iglesias, con la Giralda a la cabeza, actúen como especie de acupuntura de la tierra, capaz de frenar un poco ese flujo de energía hacia el mar. Si venís desde cualquier parte hacia Sevilla, comprobaréis que la altura media de la ciudad y la de  sus torres, exceptuando a la Torre Mayor y al Espárrago Pelli, no dan la talla como para llegar a ejercer esa función correctora. Y de cualquier forma, estudiando la historia de la ciudad se ve que, por ahora, seguimos siendo nativos de una tierra que acoge todo lo que le llega sin retener casi nada.

Y para que quede constancia de esa afición tan nuestra de recostar a la ciudad sobre su costado oeste  (zona del río y del Aljarafe), mirad el primer plano de la Sevilla, mandado ejecutar por el asistente Pablo de Olavide en 1771. Será que en esta tierra nuestra incluso al plano lo ponemos a dormir la siesta…



Ahondaremos en estas y otras cuestiones en sucesivos artículos. Mientras, me voy a dar un paseo en barco por el río…

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Noticia de última hora sobre el Guadalquivir: 

"Cientos de personas convocadas por WWF saltan al Guadalquivir y al Guadiato, entre otros ríos, para pedir cauces limpios"

http://www.europapress.es/andalucia/sevilla-00357/noticia-cientos-personas-convocadas-wwf-saltan-guadalquivir-guadiato-otros-rios-pedir-cauces-limpios-20120708165024.html

miércoles, 13 de junio de 2012

Arte chino del Feng Shui

Le damos la bienvenida a Jesús García López de la Osa.  Hoy empieza a colaborar con Buenasterapias, acercándonos al maravilloso mundo del Feng Shui, del que es un verdadero experto. Quédate con él y sabrás, entre otros detalles, las razones energéticas por las que Sevilla es como es. Su primera reflexión: "Feng-Shui, ¿arte o ciencia? ¿superstición o medicina del hábitat?" os va a encantar...

Jesús en la Vega de Carmona... alimentándose del Sol


 ¿Arte o ciencia? ¿Superstición o medicina del hábitat?

No fue hasta después de los años noventa cuando en España se comenzó a publicar regularmente sobre feng shui. Hasta entonces esta disciplina era privilegio de unos pocos iniciados. Y para el saber popular, un absoluto desconocido. Actualmente incluso en revistas del corazón podemos encontrar “ideas feng shui para decorar tu casa”. Y muchos personajes públicos recurren hoy  a expertos de feng shui para diseñar o remodelar sus viviendas.

Lo cierto es que el feng shui (literalmente “viento-agua”) cuenta con casi 5000 años de historia a sus espaldas. Y aunque solo sea por eso y porque aún hoy se sigue estudiando y practicando en muchos lugares del mundo, merece la pena conocer algo sobre sus propuestas.

Los 5 elementos de la bioenergética china


Resumiendo mucho podemos decir que esta disciplina observa el entorno, el medio en el que se desenvuelve la vida del ser humano y trata de buscar, armonizar y potenciar los mejores lugares para vivir. En una segunda fase, contempla también el paso del tiempo y los cambios energéticos que se producen en un lugar y cómo estos afectan a las personas.

La energía del “viento” (feng) alude a todo aquello difícil de atrapar por su continuo movimiento y también a la respiración como símbolo de vida. Es decir, todo lo yang: activo, expansivo, dinámico.  La del “agua” (shui) representa los senderos, los caminos, y lo que se remansa. También a nuestro 70% de agua corporal. Refleja el elemento yin: lo receptivo, tranquilo, acogedor.

La idea básica del feng shui es que todo tiene su particular y cambiante energía (ch’i). Un lugar, una casa, un terreno, también. Y esta energía, que puede ser de muchos tipos y calidades, interactúa siempre con la de los habitantes o visitantes ocasionales del lugar. La casa es tu segunda piel y, como tal, dice mucho de ti.

Un espacio con “mal feng shui” puede ser fuente de innumerables problemas de salud, de trabajo, de relaciones, económicos…  Por ello es muy importante estudiar el lugar y su interacción con las personas. No todos los sitios son saludables y armonizar espacios y personas es una de las tareas principales del feng shui. Mejorar, sanar proteger y hacer circular la energía (ch’i) es la tarea básica de este arte chino milenario.

Para ello se emplean diferentes enfoques: uno más intuitivo sería el feng shui de la forma, que analiza las formas exteriores e interiores de la vivienda. Aquí se emplea la teoría de los cinco animales o cinco energías: tortuga, fénix, dragón, tigre y serpiente. Cada uno de ellos se asocia a una dirección cardinal: norte, sur, este, oeste y centro, respectivamente.



Idealmente, un lugar (el centro o la serpiente) debería estar protegido por detrás (norte o tortuga) por una elevación importante del terreno o una construcción  bastante más alta que la que se analiza. Por delante (sur o fénix) debe haber una llanura, mar o río que corra suavemente. A la izquierda (este o dragón), árboles altos o edificios rectangulares. A la derecha (oeste o tigre), setos bajos o edificios de poca altura.



También se analiza el flujo correcto del ch’i y cómo diferentes obstáculos y elementos del mobiliario, la construcción o el entorno próximo pueden impedir esa corriente fluida.

El otro enfoque, más técnico y menos intuitivo es el llamado feng shui de la brújula, que se basa en cálculos matemáticos y espacio-temporales para analizar la interacción entre el espacio y las personas que lo habitan. Aquí se usa una división por sectores cardinales y se contempla el paso del tiempo. Cada sector de la casa se analiza en función de su energía espacial y de los cinco elementos de la bioenergética china (fuego, tierra, metal, agua y madera). Las correcciones pertinentes se realizan siguiendo esta misma teoría de las cinco energías.

Encontramos también un feng shui astrológico personalizado: por tu año, mes, día y hora de nacimiento, te corresponde un animal del zodíaco chino y un reparto de los cinco elementos muy personal, que indica también qué áreas de la vida que estarán más potenciadas y cuáles no.

Con estas dos últimas escuelas los chinos calculan las fechas auspiciosas para eventos importantes, tales como bodas, inauguraciones de negocios, firma de contratos, etc.
Finalmente, existe también el llamado feng shui yin o de los muertos. Es un conocimiento aún poco difundido en occidente y que estudia cómo la energía de los ancestros puede beneficiar o perjudicar a los descendientes. En ese sentido, tiene especial importancia, por ejemplo, la orientación cardinal de las tumbas de los antepasados.

El feng shui carece de utilidad si no se contempla previa o simultáneamente la salubridad geológica y ambiental del lugar (estudio de posibles geopatías), así como las contaminaciones artificiales por causa humana (campos electromagnéticos, radiactividad, microondas, radares…). De esto se encarga la geobiología, ciencia del hábitat. El estudio de estos factores debe ser  previo o al menos, simultáneo al análisis de feng shui.

Por último, tan solo decir que el feng shui puede ayudar a mejorar bastante la calidad de vida y la salud de los espacios y personas pero no es la panacea: solo nos hace más conscientes y receptivos al entorno exterior y, de camino, y por resonancia, de nuestro interior, del cual lo externo es solo un reflejo…


lunes, 4 de junio de 2012

El Tíbet está en Sevilla

Jesús García López de la Osa, experto en Feng Shui y colaborador de buenasterapias, nos regala estas hermosísimas fotografías... Podríamos estar en Buthán o en el Tíbet

Todos estamos en todo. Sevilla se abre al mundo. Sevilla se hace grande y sabia. Sevilla también es silencio y recogimiento.